Asesoría fiscal en Barcelona

Cuando se deposita la confianza en un asesoría fiscal Barcelona debemos tener en cuenta que acudimos a un profesional primordialmente para pagar menor cantidad de impuestos. No siempre es mejor el asesor que de primeras te asegure que sus clientes pagan menos impuestos, pues en ocasiones, cuando se paga menos, no está ajustado a las leyes tributarias, por lo que las consecuencias en caso de que te “pillén”, son bastante costosas para el contribuyente que se salta la ley.

Según el artículo 305 del Código Penal, están considerados como delito fiscal todas las conductas en las que la cuantía de la cuota que se defraude, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o devoluciones exceda en 120.000 euros.

Esto lo que puede ocasionar es una condena al sujeto pasivo de una pena de prisión que oscilará entre 1 y 5 años, además de la consiguiente multa, que como mínimo va a ser igual a la cantidad que se defraude con un máximo de hasta 6 veces esta cantidad.

Ante todo, un asesor fiscal debe ser profesional

Un asesor fiscal que haga bien su trabajo va a optimizar siempre la carga fiscal que tendrá su cliente, siempre dentro de la legalidad y evitando los riesgos que terminen creando graves problemas, que en ocasiones hacen que incluso se vea dañada su imagen pública o antes sus conocidos.

Lo mejor es no jugársela y apostar por una asesoría de la que tengamos buenas referencias, tanto a nivel de familia y amigos como profesional. No todo es el precio o minutas que vayan a cobrarte, lo realmente importante es que el servicio sea realmente de utilidad y responda a lo que buscas, pagar menos impuestos, pero siempre de acuerdo con el procedimiento legalmente establecido.

Deben valorarse además la disponibilidad que tenga el asesor fiscal contigo y que tenga también una capacidad didáctica, porque todas las operaciones que haga es aconsejable que te explique el modus operandi. A veces por desconocimiento no se pregunta lo que hace el asesor fiscal y luego podemos encontrarnos como en no pocos casos con sorpresas …

Qué hay que poner en los sellos para empresas

ia 1Crear una empresa, de por sí, es una tarea dificultosa que requiere de papeleo complejo y, por supuesto, de un presupuesto considerable. Y trae muchas otras pequeñas preocupaciones derivadas.

En este caso, hablaremos sobre los necesarios sellos para empresas, que necesitaremos para firmar documentación diversa de manera rápida.

Para empezar, ¿sabes qué papeles sellarás?

Presupuestos, nóminas, contratos, papeles oficiales de Hacienda…

Son sólo algunas de las opciones posibles. Y, en cualquiera de estos casos, tu sello de oficina debería incluir lo siguiente:

  1. Nombre de autónomo o razón social
  2. Número CIF/NIF con letra
  3. Dirección fiscal o social, según el caso

Es posible que haya que añadir datos de contacto con tal de que el receptor pueda tener una vía de comunicación clara. En este caso, tu sello deberá contar con datos como los siguientes:

  1. Nombre de autónomo o razón social
  2. Número CIF/NIF con letra
  3. Dirección completa
  4. Número de teléfono y/o e-mail
  5. URL de página web

Pero en caso de que el sello sólo se fuera a utilizar para confirmar la recepción de una mercancía concreta, sólo es preferible que incluya en la información los siguientes datos:

  1. Logotipo (aunque no es obligatorio)
  2. Razón social o nombre comercial
  3. Dirección completa
  4. Teléfono/s de contacto
  5. Dirección de e-mail
  6. URL de página web

Puedes tener varios sellos para empresas en la oficina, y que tus trabajadores tengan un total acceso a todos ellos, por si debieran sellar en tu nombre en caso de ausencia. Eso, sí: que no los confundan; enséñales cuál hay que emplear en cada caso.

Logotipo: ¿sí o no?

Ya has visto en las anteriores listas que es posible no contar con el logo, dado que no es obligatorio. Pero, si quieres ser práctico, inclúyelo sólo en los sellos para documentación y mercancías que se vayan a enviar a clientes o proveedores.

Por ejemplo, no hace falta que un talón para el banco contenga el logo de la empresa. Por el contrario, sí habría que incluirlo en documentación dirigida a un cliente potencial.

¿Tú qué harías con la duda del logotipo? ¡Cuéntanoslo en la caja de comentarios!