¿Cómo han evolucionado las piscinas?

¿Cómo han evolucionado las piscinas?

¿Cómo han evolucionado las piscinas?

Desde que se construyó la primera piscina, la gente ha inventado en nuevas formas de mejorarla.

Fueron los antiguos romanos los primeros en descubrir cómo cementar las láminas de piedra y hacer funcionar las cañerías que se necesitaban para construirlas.

Pero pasarían más de 2000 años antes de que los ingleses revivieran el concepto de piscina común.

Fueron los creadores del concepto de piscina pública y los burgueses de la época los construyeron en sus propias fincas.

Fijaos si ha cambiado la historia que entonces los que querían disfrutar d en rato en la piscina tenían que entrar suavemente en el agua mientras estaban completamente vestidos y luego tenían que nadar suavemente para no molestar a los demás.

El paso a las piscinas prefabircadas

El único acontecimiento en la historia de la piscina que pasará a la historia como el más significativo de los tiempos modernos tiene que es el desarrollo de piscinas prefabricadas.

Nada ha hecho más para traer más gente al agua y es por eso que su popularidad continúa sobreviviendo hasta el día de hoy.

Fueron los soldados, aviadores y marines que se dieron cuenta de que los las piscinas prefabricadas en la superficie les recordaban a los tanques de agua en los que habían nadado en puestos remotos durante la guerra.

Encajaban perfectamente en los patios traseros de las pequeñas casas, así que, ¿por qué no ponerlo de moda?

Con el tiempo, a medida que estos soldados se trasladaban a casas más grandes y progresaban en sus carreras, la tendencia general era tener una piscina enterrada de cemento permanente.

La piscina del mañana

Es el aumento del costo de la energía que se requiere para la producción, junto con el aumento de los costos de mano de obra, lo que inevitablemente llevará a un aumento en el precio de la piscina subterránea de cemento estándar.

Es por eso que últimamente las piscinas prefabricadas utilizan metales y plásticos que han sido reciclados.

Jorge Tresjuncos